El Universal
México,Viernes 17 de noviembre de 2000
Seguro comenzará de nuevo en cuanto levante la cabeza, señala con una sonrisa Manson, quien evidentemente disfruta la idea. Simplemente porque las personas a las que critico no van a entender la sátira ni la ironía en mi trabajo. Reaccionarán del mismo modo imbécil que siempre y van a odiarme, probablemente hasta querrán matarme.
Eso es lo que realmente me mantiene vivo. Supongo que los necesito a ellos, igual que ellos a mí. No tienen una representación satánica que viva y respire y estoy más que dispuesto a jugar ese papel.
El remordimiento es un sentimiento negativo, como la culpa. Además soy atractivo para los extraños e inadaptados porque yo soy así. Creo que expreso mucha locura porque por mucho tiempo me sentí así. Todavía lo siento hasta cierto punto. Dicho eso, hay una evolución y crecimiento de carácter en todos, y no haría lo que hice hace un año, o cinco años. Fue como un viaje de descubrimiento. Tenía que salir y vivirlo todo.
¿Pero tienes algún remordimiento por ser un símbolo para los rebeldes y los locos?
Bien, ¿entonces que hay respecto a la ira?
Aún tengo mucha, reconoce, pero también soy feliz. Soy feliz siempre y cuando pueda expresarme sin que me censuren, si puedo defenderme, decirles que no tienen que ser borregos, que está bien que no estén de acuerdo, que no compitan, que no se adapten. Hay una dimensión más porque todo cambia más rápido tecnología, información y los poderosos tienen miedo porque perciben que los jóvenes son más listos que ellos. Cuando se tiene miedo se recurre a la religión, a la derecha. Eso ocurre en Estados Unidos, por eso es muy fácil y torpe culpar a alguien como yo.
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